—Granillo cabildea pa’ donde mandar la lana en juaritos
—A buscar lana donde se pueda, para que no falte ni una jeringa
La panista Daniela Álvarez se echó un round de antología contra el alcalde Cruz Pérez Cuéllar y, pues, dicen que ganó la primera batalla. ¡Vaya que se puso buena la cosa!
Para no perder el hilo, vale recordar que doña Daniela, presidenta estatal del PAN, se lanzó con todo y denunció nepotismo y corrupción en el DIF municipal, que está bajo la batuta de Rubí Enríquez, ni más ni menos que esposa del propio alcalde. Y como dirían en las novelas, todo queda en familia…
El chisme no tardó en explotar, resulta que Rubí tenía en la nómina a su cuñada Erika Prado. El asunto hizo tanto ruido que no sólo en Juárez andaban hablando de eso, sino en todo Chihuahua, así que ya sabrán el merequetengue que se armó.
A Erika Prado no le quedó de otra más que renunciar al puesto tras el escándalo. Rubí Enríquez salió a defenderse y dijo que la contratación fue decisión de la directora, que ella no tuvo vela en ese entierro y que Erika estaba ahí por mérito propio, pero los del PAN no se tragaron ese cuento.
Por redes sociales, la titular del DIF aseguró que Erika es una mujer trabajadora, honesta y responsable, que no cometió delito ni falta alguna. Dijo que no es funcionaria y que todo lo que hace es por amor a Juárez… ¡Hasta aquí el guion de la serie!
Como era de esperarse, Rubí también lamentó que otra mujer la atacara sin conocer su trabajo e historia, y pidió respeto y reconocimiento a la dignidad femenina, en vez de usar el asunto como piñata política. Y claro, agradeció a Erika por su chamba y dejó claro que la verdad siempre sale a flote.
La pelea sigue, esta pendiente ver hasta donde llega Pérez Cuéllar con la amenaza de embargar el edificio del PAN si no pagan los 9.5 millones de pesos que deben desde hace ya tiempo.
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Ayer se dejó anduvo por Juaritos nada menos que Jesús Granillo, el mero mero papas fritas de las finanzas estatales.
Dicen los que saben que no solo vino a saludar, sino que se sentó a la mesa con los funcionarios locales para desmenuzar el siempre espinoso tema del presupuesto.
Eso sí, no fue su primera vuelta. Hace poco ya se apersonó con los empresarios, seguramente para ir midiendo el ambiente y ver cómo andan los ánimos respecto a los dineros públicos.
Y es que sabemos que, si algo no falta cada año, es el nervio por las participaciones federales, que si llegan tarde, que si no llegan, que si la recaudación va a buen ritmo. Por lo pronto, el secretario confía en que este enero no habrá sorpresas y todo se reparta como debe.
Eso sí, deja claro, no hay extra para inversión, las prioridades son claritas—educación, salud y seguridad. Nada de inventar nuevos rubros.
Granillo anda en todas, mientras en Juárez y Chihuahua se arman mesas de diálogo para definir a dónde van las inversiones, él escucha propuestas de la CANACO, COPARMEX y hasta de los gringos de Southwest Maquila.
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La pregunta que brinca: ¿qué obras se decidirán para Juárez? Por ahora, puro misterio, pero prometen que apenas se tenga la lista la van a soltar a los cuatro vientos.
Atentos los que van a revalidar placas, porque en febrero se vienen los descuentos y ya están en la chamba de calcular montos y plazos. Todo bajo la lupa de la Ley de Ingresos, así que quienes quieran ahorrar unos pesitos, más les vale estar pendientes de la convocatoria oficial.
Y sobre la supuesta reducción de mil millones en aportaciones federales que se ventiló en el Congreso, el secretario pide calma: aún no hay nada claro, aunque no descarta que, si hay recorte, la orden de arriba es priorizar salud y buscar lana donde se pueda, para que no falte ni una jeringa.
En el tema de la no adhesión al IMSS Bienestar, Chihuahua no se sube a ese tren. Aquí han armado un modelo propio que, dicen, funciona bien y es parte de la estrategia de la gobernadora Maru Campos. El compromiso es seguirlo reforzando para que no haya pretextos y todos tengan servicio de calidad.
