viernes, junio 26, 2026
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Juaritos arde… y los apagones no cesan

Un grupo de ciudadanos salieron a las calles para amenazar con cerrar avenidas como forma de protesta por los apagones

by JRZnoticias
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–Se fue la luz en Jardines de Aragón y prenden las protestas

–La CFE no se la acaba con los apagones

Juaritos está que arde por las altas temperaturas de más de 40 grados centígrados, este fenómeno climático ha metido en aprietos a las familias que a diario tienen que estar rezando para que no se les vaya la luz justo cuando más la necesitan.

Los apagones se han vuelto el pan de cada día en toda la ciudad, y los vecinos del Fraccionamiento Jardines de Aragón son un claro ejemplo: ya están hartos de quedarse sin luz una y otra vez.

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Por lo que ayer un grupo de ciudadanos salieron a las calles para amenazar con cerrar avenidas como forma de protesta por los apagones.

 Y con justa razón. Porque cuando se va la energía no se apaga nada más el foco de la sala; se apaga el refrigerador, se echa a perder la comida, se dañan aparatos y se prende, ahora sí, la mecha del coraje ciudadano.

La Comisión Federal de Electricidad anda, como se dice coloquialmente, con la cobija corta: si atiende un reporte, se le acumulan otros diez; si manda una cuadrilla, los vecinos sienten que apenas revisan y se van; y mientras tanto, los recibos llegan puntuales, completos y sin apagón alguno.

La explicación oficial suele venir acompañada de frases conocidas: que si el alto consumo, que si el calor, que si los “colgados” que roban energía, que si la red ya no aguanta. Puede ser. Nadie niega que haya problemas técnicos y abusos que atender. Pero para el ciudadano común, el que paga su recibo y se queda sin luz, esas respuestas suenan más a excusa que a solución.

Cuando una institución pública no responde a tiempo, la inconformidad brinca de la sala de la casa a la calle. Primero son llamadas, luego reportes, después mensajes en chats vecinales y, si nadie escucha, viene la amenaza de cerrar avenidas o manifestarse afuera de las oficinas.

No es casualidad que los vecinos de Jardines de Aragón ya contemplen bloquear vialidades como el bulevar Juan Pablo II. No es porque les sobre tiempo ni porque les guste hacer caos. Es porque sienten que sólo haciendo ruido los van a voltear a ver.

Y ojo: tampoco se trata de justificar cualquier medida de presión. Cerrar calles afecta a terceros, complica la movilidad y termina pagando el pato gente que ni vela tiene en el entierro. Pero también hay que entender que la paciencia de la gente tiene límite, sobre todo cuando hay niños, adultos mayores, alimentos echados a perder y aparatos dañados en medio de una ola de calor.

Urge que la CFE explique con claridad qué está fallando, cuándo se va a corregir y quién responderá por los daños que muchas familias aseguran haber sufrido. Porque pedir paciencia sin ofrecer soluciones es como pedirle a la gente que aguante el calor sin aire.

Además, este problema ya dejó de ser un asunto meramente técnico. Tiene olor a tema público, a presión social y a desgaste político.

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